A la hora de viajar, el botiquín es uno de los elementos más importantes que deben llevarse en el equipaje. Para aliviar un dolor de cabeza o seguir con el tratamiento de una enfermedad en el lugar de vacaciones, las medicinas son compañeras de viaje que tienen que conservarse de forma apropiada para que sus efectos permanezcan inalterables. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), a través del protocolo Información sobre el buen uso de los medicamentos en caso de ola de calor, trata de concienciar a la población sobre la necesidad de preservar correctamente los fármacos, ofreciendo para ello una serie de indicaciones.

Este informe es parte del Plan de Prevención de Efectos de Altas Temperaturas-Año 2015 del Ministerio de Sanidad. ¿A qué temperatura se deben conservar los medicamentos? Según la Aemps, se pueden establecer tres grupos de medicamentos con su correspondiente temperatura idónea: En primer lugar, están los medicamentos que se deben conservar entre 2º y 8º: deben guardarse en el frigorífico o en una cámara de frío, y han de consumirse lo más pronto posible una vez retirados. Es importante mantener la cadena de frío que precisan, por lo que a la hora de transportarlos tienen que ir resguardados en embalajes isotérmicos. En segundo lugar, están los medicamentos que deben mantenerse entre los 25º o 30º: no supone un problema si superan esta temperatura puntualmente durante unos días o unas pocas semanas, ya que no afecta a su calidad. Por último, se encuentran aquellos medicamentos que no requieren unas medidas específicas de temperatura: se recomienda evitar guardarlos en lugares cálidos como los maleteros de loscoches. Lo aconsejable es mantenerlos almacenados en una bolsa isotérmica no refrigerada. De manera general, el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos recomienda que el botiquín donde se guardan los medicamentos esté en un lugar “fresco, seco, limpio y preservado de la luz, para que no se altere el contenido”. Según Carlos García Pérez-Teijón, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Salamanca, "las altas temperaturas en casos extremos pueden modificar la composición del fármaco expuesto al sol y, por lo tanto, la sustancia que ingiere el paciente ya no es el medicamento recetado, sino una nueva fórmula adulterada y que puede ocasionar una pérdida de efectividad y efectos no deseables". Algunas medicinas como los jarabes o los colirios pueden producir bacterias con un cambio de temperatura. El Ministerio de Sanidad también apunta como “sensibles” al calor otros remedios como los supositorios, los óvulos o las cremas. Sin embargo, en muchas ocasiones es fácil detectar cuándo un medicamento no se encuentra en un estado aceptable, ya que suelen mostrar cambios en su apariencia cuando han sido sometidos a altas temperaturas.