Según un ensayo clínico coordinado por la Universidad de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatológica de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn), la dieta mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra podría ayudar a prevenir el cáncer de mama. El estudio, publicado en JAMA Internal Medicine, determina que por cada cinco por ciento más de calorías provenientes del consumo de aceite que consume una persona se reduce en un 28 por ciento el riesgo de padecer el cáncer de mama, según afirma Miguel Ángel Martínez González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y coordinador del trabajo.

El ensayo, perteneciente al estudio Predimed, en el que también se incluyen el cáncer colorrectal, de pulmón, de próstata y de estómago, experimentó con más de 4.000 mujeres con una media de edad de 67 años. Se dividieron en grupos y cada uno llevó a cabo una dieta diferente: uno de ellos siguió la dieta mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra, otro la mediterránea complementada con frutos secos y otro una dieta baja en grasas. Los tres conjuntos tenían entrevistas individuales y grupales cada tres meses. A ambos grupos adscritos a la dieta mediterránea se les aconsejaba consumir aceite como única forma de grasa culinaria, pese a que la ingesta del primer grupo era mayor que la del segundo. Además, se recomendaba la ingesta de legumbres, frutas, verduras, vino, frutos secos, pescados, carne de ave y sofrito al menos dos veces por semana, evitando el uso de margarina, nata, refrescos azucarados, pasteles y dulces, mantequilla y carne roja. Al grupo restante se le pidió reducir el consumo de grasas. “La dieta con aceite de oliva virgen extra reduce en dos terceras partes el riesgo de desarrollar cáncer de mama” añade Martínez González tras verificar que tan solo un 1,1 por ciento de las mujeres que siguieron la dieta mediterránea rica en aceite desarrollaban este tumor, frente al 1,8 y 2,9 por ciento de los demás grupos. Con respecto a las limitaciones del ensayo, Estefanía Toledo, primera autora del trabajo y profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, ha explicado que hay que tener en cuenta tres factores importantes: el cáncer no era el objetivo principal de la investigación, se dieron pocos casos de cáncer y aún no está claro si el efecto es debido al consumo elevado de aceite de oliva o es que éste debe estar incluido en un contexto de dieta mediterránea. Pese a ello, Martínez González apunta que “los resultados son aplicables a la población general. Es seguro asumir que si se adaptan a la dieta mediterránea en vez de seguir la actual, esas mujeres verán beneficios en cuanto a la reducción del riesgo de cáncer de mama”. Toledo considera que este trabajo tiene un especial interés, ya que “supone una de las causas de muerte más frecuentes en el mundo y una cuarta parte de los tumores que se diagnostican en la mujer”, añade. En lo que respecta a la adherencia de la población a la dieta mediterránea, Jordi Salas, coautor del estudio y catedrático de Nutrición de la Universidad Rovir i Virigili de Tarragona, ha afirmado que el cumplimiento es mayor en población de más edad y que se reduce a medida que esta desciende. Freír con aceite de oliva Por otro lado, Martínez González desmiente que no pueda utilizarse el aceite de oliva virgen extra para freír dado que, incluso cuando éste se reutiliza, es mejor que otros aceites. En el primer grupo utilizaban aceite de oliva virgen extra para todo, en cambio, los del segundo grupo utilizaban aceite de semillas o de oliva refinado, además del virgen extra para ensaladas o el pan. El hecho de que sea virgen extra es muy importante dado que contiene compuestos minoritarios polifenólicos, que son los que promueven la apoptosis y tienen efectos antitumorales.