La toma habitual de aspirina podría tener efecto más allá de combatir los dolores de cabeza u otras dolencias menores: una investigación llevada a cabo en el norte de Dinamarca y publicada en Annals of Internal Medicine ha encontrado una relación entre el uso del analgésico con la prevención del cáncer de colon. El artículo Low-Dose Aspirin or Nonsteroidal Anti-inflammatory Drug Use and Colorectal Cancer Risk recoge el estudio de los investigadores daneses sobre pacientes con cáncer de colon o con riesgo de desarrollarlo entre los años 1994 y 2011, con una muestra de más de 10.000 personas con esta patología y más de 100.000 con la posibilidad de padecerla.

La investigación se basaba en conocer la frecuencia de toma de aspirinas o antiinflamatorios no esteroidales (AINE) y si esta administración en bajas dosis durante un largo periodo podía asociarse a la aparición o no de la enfermedad. Los resultados mostraron que aquellos que se medicaron con aspirina de forma continuada a lo largo de cinco de años redujeron su riesgo de cáncer colorrectal en un 27 por ciento, mientras que los que tomaron antiinflamatorios no esteroidales redujeron su riesgo entre un 30 y un 45 por ciento, con valores especialmente altos de reducción en aquellos cuyo fármaco contenía ciclooxigenasa 2. Sin embargo, los autores de este estudio advierten que se necesita más investigación acerca de este posible efecto preventorio de la aspirina o el antiinflamatorio sobre el cáncer de colon: los resultados de este trabajo sólo refieren al 2 y 3 por ciento de la población que toma aspirina de manera habitual durante un tiempo prolongado y, por tanto, no pueden extrapolarse como un resultado general y definitivo.